Bien bien,
Todo el mundo habla de la Cumbre, así que dije, ¿por qué no? (Además de que tengo muy abandonado el blog). Y pues me puse a pensar en varias cosas:
Primero, la visa para entrar a Canadá. Pues supongo que los que iban a ir en los días que impusieron la visa sí han de estar bastante molestos, y la medida en sí parece bastante drástica y hasta retrógrada, pero al final del día lo único que va a venir pasando es que los que quieran ir a Canadá van a seguir yendo, y van a obtener su visa, igual que como obtuvieron la norteamericana los que van a EEUU. El programa de empleos temporales ahí sigue, así que quienes se quieran ir a trabajar para allá pues lo van a seguir haciendo, sólo que el asilo se va a reservar para los que realmente lo necesiten (o eso es lo que quiero creer). Lo que en realidad me preocupa es que se propague una actitud anti-mexicanos, como la que se dio cuando empezó la epidemia de influenza. Eso es lo que SRE debe de estar buscando: promover México y a los mexicanos para que en lugar de pedirnos visa en nuevos países podamos suprimir ese procedimiento en ellos. Ello ayudaría bastante a los mexicanos a que estudien/trabajen en otros países y fortalecería la cultura en México.
México no debe imponer medidas contra canadienses en represalia. Eso provocaría mermar el turismo, el cual por cierto es (según recuerdo) una importante fuente de recursos y divisas al país (en recursos va después del petróleo y en divisas después de las remesas, si mi memoria no me falla). Tampoco debería reforzar las leyes de asilo, porque, históricamente hablando, los refugiados e inmigrantes han contribuido enormemente a enriquecer la mezcla de culturas de nuestro país. Que personajes como León Trotski y Luis Buñuel hayan vivido (y muerto) en México es un motivo de orgullo, y no deberíamos jamás de cerrarle la puerta a nadie, pues todos pueden contribuir a mejorar la vida del país. Digo, tampoco hay que ponernos de tapete de nadie, ni a ser malinchistas lamebotas, pero no podemos salir con miedos absurdos como “los (inserte aquí un gentilicio) nos invaden”, o “los de (inserte un país) vienen a robar nuestros empleos, casarse con nuestras mujeres y ganar el dinero que debería de correspondernos a nosotros por ser mexicanos”, porque eso sería retrógrada, bárbaro y negar nuestras raíces multiculturales (actitudes que, dicho sea de paso, corresponden a nuestros vecinos del norte).
En cuanto al asunto de narcotráfico y seguridad, no tengo nada que comentar (valoro mi vida, xD).
Por el lado de una reforma migratoria… no sé. Lo veo medio raro, por no decir imposible. Ambos países tienen razones para promoverla y para frenarla, precisamente por ello es que no se ha llegado a nada. Estados Unidos no podría afrontar una oleada de nuevos inmigrantes como la que se daría si la reforma fuese demasiado “benévola”, pues económicamente no está en su mejor momento. Sin embargo, tampoco puede negarse a recibir población, pues demográficamente se está estancando, y eso podría, en un futuro, costarle su lugar como primera potencia mundial. La economía norteamericana depende mucho de la presencia no sólo de mexicanos, sino de inmigrantes de todas partes del planeta, quienes conforman una mano de obra barata, con cierto nivel de capacitación, que casi nunca tienen un seguro médico costoso y ayudan a mantener costos de producción competentes, sin embargo, esta mano de obra sería difícil de mantener si a los inmigrantes se les diera calidad de ciudadanos, pues los norteamericanos no están acostumbrados a realizar estos trabajos. Dicho de otro modo, los ciudadanos norteamericanos se ven como “demasiado” para realizar trabajos “poco adecuados”, y los inmigrantes llegan, toman lo que pueden, y sueñan con el momento en que ellos o sus hijos puedan darse ese lujo, el de aspirar a los trabajos bien pagados (bien pagados allá, porque los sueldos, incluso de los inmigrantes, muchas veces son superiores a los de sus países de origen). Si a los residentes ilegales se les diera la oportunidad de regularizar su situación, ¿qué harían?, ¿seguirían con su trabajo y sueldo actuales?. Y si se les negara la permanencia y se les forzara a salir, ¿quién sustituiría a toda esa fuerza de trabajo? ¿los ciudadanos americanos? sí, como no.
Por otro lado, las divisas que recibimos por remesas son una de las principales fuentes de financiamiento de nuestro país. México necesita de ese dinero, pero no puede permitirse que la fuga de mano de obra (y de talentos) siga mermando la fuerza productiva mexicana. Visto de otro modo, si los paisanos en EEUU regularizaran su situación legal, muy probablemente aumentarían las remesas hacia acá. Pero, ¿cómo hará México para evitar que los talentos se sigan fugando?, porque por mucho que apoyen las remesas, sin esa fuerza productiva jamás saldremos de las “vías de desarrollo”.
Y ustedes, ¿qué opinan?